Haití intenta humillar a RD

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El gobierno hai­tiano prosigue a toda marcha su pretensión de desviar y ca­nalizar el curso del río Ma­sacre, en violación a un tra­tado internacional firmado con el país, lo que afectaría gravemente a poblaciones fronterizas dominicanas.

Nuestro Presidente Luis Abinader ha declarado que se busca una salida diplo­mática con el gobierno de Haití que no perjudique a ningunadelaspartes. Sin embargo, las informaciones conocidas indican que no se ha detenido la construcción del canal que desvía el Ma­sacre.

El gobierno del Presi­dente Abinader debe hi­lar fino con este tema. Una crisis internacional con Haití no es convenien­te. La salida diplomática y conciliada respetando el tratado internacional es lo ideal. Pero si el gobier­no haitiano pretende hu­millar al país, desechando una salida armoniosa, vio­lando el tratado interna­cional, nuestro gobierno jamás puede dar señal de debilidad en la defensa de la soberanía, el honor y la dignidad de la República.

Si los haitianos sostienen que tienen derecho a desviar el Masacre, y canalizarlo, no­sotros también pediríamos, en caso extremo, y como res­puesta a insolencia de Haití, canalizar el Masacre en nues­tro territorio, puesto que es­te nace en la parte dominica­na de la frontera, en Loma de Cabrera.

Si bien somos los prime­ros en reconocer la necesi­dad de agua en la frontera haitiana, no es menos cierto que tenemos el mismo pro­blema del lado dominicano, también con una población en extrema pobreza. Ni po­demos desamparar a los do­minicanos que viven en la frontera, que serían afecta­dos por la pretensión abu­siva de Haití con el tema del Masacre. No podemos permitir que violen olímpi­camente el tratado firma­do que prohíbe, de manera taxativa, la desviación o ca­nalización del curso del río limítrofe.

Hay que evitar a toda cos­ta, y en todo lo que se pue­da, la confrontación, en este caso diplomática. Pero lle­ga el momento, como de­cía Juan Bosch, que si usted no se da a respetar, nadie lo respetará. El Presiden­te Abinader sabe perfecta­mente que no puede permi­tir tal humillación a RD bajo ningún escenario.

Como Presidente le toca a él defender los derechos y dignidad de la República. Hay pleitos que no se pue­den dejar de echar cuan­do lo que está en juego es el irrespeto y desconside­ración a la Patria. Que sepa el Presidente que tendrá al pueblo dominicano, como un solo hombre, detrás de él si asume su suprema de­fensa. ¡Confío que así será!