Dueño de restaurante tipo buffet le impide la entrada a un cliente porque come demasiado y asegura que cuando asiste le provoca pérdidas;

0
78

El dueño de un restaurante en la ciudad china de Changsha, prohibió la entrada a un hombre, ya que el lugar ofrece buffet y el cliente acostumbra arrasar con lo que se encuentra cada vez que lo visita, publicó RT.

En una declaración al canal de TV local Hunan, el cliente habitual se mostró visiblemente enfadado porque no lo dejaron entrar, con el argumento de haber comido demasiado en ocasiones anteriores.

El nombre del cliente con apetito amenazador es Kang, quien comentó que es “mukbang”, un bloguero que transmite en vivo sus comidas, y quien confesó que durante su primera visita al restaurante comió 1.5 kilogramos de manitas de cerdo (3.3 libras) y hasta 4 kilogramos (8.8 libras) de camarones la segunda vez que acudió al local.

“Puedo comer mucho, ¿es un defecto?”, preguntó Kang durante su aparición en televisión, al tiempo que calificó la decisión del restaurante de “discriminatoria”.

Al dueño del restaurante no le importaron las acusaciones de su asiduo cliente y le negó rotundamente la entrada al establecimiento, señalando que su apetito le causa grandes pérdidas con cada una de sus visitas.

“Cada vez que viene aquí, pierdo unos cientos de yuanes. Incluso cuando bebe leche de soja, puede beber 20 o 30 botellas. Cuando se come las manitas de cerdo, consume la bandeja entera. Y en cuanto a los camarones, generalmente la gente usa pinzas para recogerlos y él usa una bandeja para tomarlos todos“, dijo el dueño del restaurante.

La molestia del propietario del lugar es tanta que asegura que todos los ‘mukbang’ son considerados “non gratos”, por lo que les recomienda que es mejor que se abstengan de visitar su restaurante.

De acuerdo con las leyes locales, el propietario puede impedir su ingreso sin violar el derecho del cliente.

“La negativa de admisión por parte del empresario no causará pérdidas a los consumidores, por lo que no hay infracción de sus derechos… Para entidades de transacciones ordinarias, como restaurantes, los empresarios tienen la libertad de elegir si aceptan o no a los consumidores“, comentaron abogados que se enteraron del caso.