Danilo Medina: el autor de un enfático discurso contra la corrupción que se disipó durante sus ocho años de gobierno

0
55

Como si se tratara de dos personas completamente distintas, desde el 2011 y hasta su salida de la casa de gobierno, el expresidente de la República, Danilo Medina, pasó de una activa manifestación en torno a su posición contra la corrupción, a través de sus redes sociales, actividades y notas de prensa, a un silencio casi permanente solo interrumpido por cuestionamientos directos de la prensa.

Tras ser elegido como el candidato oficial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en junio de 2011, Medina se volcó en su cuenta de Twitter con afirmaciones sobre acciones determinadas a poner un punto final a los actos de corrupción en el país.

“Seré enérgico contra la corrupción”, “… el que se equivoque deberá rendir cuentas y pagar”, “nuestro adversario carece de voluntad para eliminar la corrupción en la sociedad. Tuvo autoridad para hacerlo y no lo hizo”, fueron solo algunas de las frases que tuiteó el ex mandatario antes de llegar a la silla presidencial.

Asimismo, aseguraba que en su gobierno contaría con un equipo dedicado a detectar los casos de corrupción y capaces de llevar las pruebas al Ministerio Público.

No obstante, más temprano que tarde, este discurso se disipó a tal escala que, a pesar de que recientemente dos de sus hermanos, Alexis y Magalys Medina, así como algunos de sus cuñados y dos de sus escoltas, Adán Cáceres y Julio Camilo de los Santos Viola, han sido señalados por vinculaciones a casos corruptivos, la última vez que el ex jefe de Estado pronunció públicamente la palabra “corrupción” fue el 27 de febrero de 2020 en su rendición de cuentas.

En el discurso de 12,446 palabras, aproximadamente, Medina utilizó el término solo una vez, aún cuando tres meses antes la encuesta del “Barómetro de las Américas”, publicó un documento sobre “Cultura política de la democracia en la República Dominicana y en las Américas, 2018/19” en el que se reveló que este era el tercer país con “la más alta percepción de corrupción”.

El 58.5% de la población indicó que la corrupción estaba “muy generalizada” entre los funcionarios, y para el 87% de los dominicanos la mitad, más de la mitad o todos los políticos estaban involucrados en actos de corrupción.

Omisión 2019

Para la alocución de 2019, el actual presidente de los peledeístas, no hizo como en el 2020 de por lo menos usar el concepto, si no que por el contrario, lo sepultó bajo casi 17,000 palabras del que sería su penúltimo discurso, generando incomodidad entre la sociedad civil, empresarios y la oposición.

Meses después de la séptima ocasión en la que el presidente número 66 del país acudió ante la Asamblea Nacional desde su juramentación en el 2012, la encuestadora Mark Penn arrojó que el 78% de los dominicanos valoraba el mandato de Medina como “el más corrupto de toda la historia de la República Dominicana”.

Ratificación del compromiso

En 2018, perseguido por la presión de las gentes, que pintados de verde exigían “cero inmunidad”, Danilo Medina participó en la VIII Cumbre de las Américas, donde dijo identificarse “plenamente” con el espíritu de “gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

En ese sentido, especificó que estaba “decididamente comprometido con esta lucha” y para ello, durante su gestión, señaló que impulsó varias medidas de modernización y transparencia de la administración pública”.

Una nueva ley contra el lavado de activos y financiamiento al terrorismo, enviar un proyecto de ley de extinción de dominio al Congreso para decomisar bienes ilícitos y la modernización de los equipos del Ministerio Público, fueron algunos de los avances que Medina repasó en la cumbre.

“Estos avances en materia de transparencia, sumado a otras importantes iniciativas, vinculadas a la democratización de salud, crédito y vivienda, hacen una sociedad dominicana más justa”, manifestó en ese entonces.

Cuando inició el silencio

Fue en 2017 y en su rendición de cuentas cuando de manera ampliada, Danilo Medina se referiría a la corrupción de manera enfática diciendo que en su gobierno no habrían “vacas sagradas”.

Sobre el caso Odebrecht dijo que con este y cualquier otro, el Ministerio Público, el Procurador General y la justicia tenían “plena potestad, capacidad e independencia” para investigar y actuar “sin ningún tipo de limitaciones”.

Garantizó que sería sometido a la justicia todo aquel que haya incurrido en actos ilícitos.

“¿Pero cuál corrupción?”

Para su segundo y consecutivo periodo frente al Estado, los señalamientos de corrupción adquirieron mayor connotación y el dedo acusador no solo apuntó hacia figuras de altas posiciones del gobierno de Medina, sino también hacia su persona.

El único mandatario que fue diputado y presidente de la Cámara Baja antes de llegar al poder, fue acusado por el colectivo Marcha Verde de recibir financiamiento por parte de la compañía Odebrecht, acción impedida por el artículo 55 de la Ley de Partidos, el cual establece la prohibición de apoyos materiales en las campañas electorales recibidos de Estados, instituciones o empresas extranjeras.

Tras informaciones de supuestos financiamientos como pagos a Joao Santana para dirigir sus campañas, Medina negó en marzo de 2017 que era falso e “insostenible en ninguna parte”.

“Las investigaciones que se están haciendo en Brasil y en la República Dominicana van a esclarecer este problema. La verdad va a salir”, indicó, al tiempo que reconoció que: “hay mucha gente” que quisiera verlo “nadar en el lodo, pero que esperen las investigaciones, que van a salir”.

Estas declaraciones salieron a la luz en octubre de 2016, fecha en la que también pronunció uno de sus argumentos más imperecederos en la memoria histórica de los dominicanos:  “¿Pero cuál corrupción?, es que hablar en términos genéricos siempre es peligroso. ¿Cuál es la corrupción? ¿Dónde están los escándalos que ustedes ven de corrupción en el gobierno dominicano? ¿Dónde están?… Si tienen casos concretos que los señalen”.

“Se habla de que la República Dominicana es un puente de droga, pero si vamos a eso los Estados Unidos es una avenida de 10 carriles de destino para esa misma droga”, añadió también.

El presidente Danilo Medina dio esta respuesta al embajador de los Estados Unidos, James (Wally) Brewster, que señaló que podrían alejarse inversiones norteamericanas y las que estarían en proceso de llegar por temas de corrupción.

Entorno de Medina

El equipo alrededor de Medina, también hizo pronunciamientos sobre el manejo del mandatario ante el flagelo de la corrupción, en enero del 2016, el portavoz del Gobierno y director de Comunicación de la Presidencia, Roberto Rodríguez Marchena, manifestó en un programa de televisión que “no ha pasado un gobernante más honesto que Danilo Medina”.

“Yo… Con orgullo digo que, salvo los siete meses de don Juan (Bosch), no ha pasado por la República Dominicana un gobierno que haya hecho más contra la corrupción que el de Danilo Medina”, afirmó con énfasis.

De su lado, su ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, dijo en diciembre de 2015 que en lo que corresponde a ellos, estarían atentos diariamente al combate de la corrupción.

“Esta es una lucha de la sociedad, en la cual todos debemos trabajar, tanto el sector público como el privado. En lo que nos corresponde a nosotros, estaremos encima de esto, todos los días”, fueron sus palabras.

Asimismo, agregó que “es una preocupación de este Gobierno (refiriéndose al encabezado por Medina) y por eso hemos trabajado desde el primer día para evitar ese tipo de prácticas. Este Gobierno ha hecho más que cualquier otro por la transparencia, hemos creado las comisiones de veeduría, que han jugado un papel importante; se han sorteado más de 90 mil millones de pesos en obras y eso se ha hecho con concursos abiertos, transparentes”.

Peralta indicó, además, que el Gobierno “no ha tolerado ni tolerará acciones reñidas con la ética de ningún funcionario que atente contra los intereses del pueblo”.

Las declaraciones salieron a raíz de un documento difundido por la Conferencia del Episcopado Dominicano en el que externaban su  preocupación por el nivel que había alcanzado la corrupción en la República Dominicana, con motivo del Día Internacional Contra la Corrupción.

Un “defensor de la legalidad”

Por otro lado, en un almuerzo de fin de año de la Cámara Americana de Comercio, a inicios de diciembre de 2015, Medina manifestó que como “ciudadano y defensor de la legalidad”, no podía mantenerse al margen de las preocupaciones que se vivían en otros poderes del Estado, por lo que pidió a esas instituciones (judiciales) que cumplieran su cometido a cabalidad.

El ex jefe de Estado dijo que el país necesitaba tener instituciones fuertes que le permitan dar garantías jurídicas e institucionales.

Sus primeros años

En medio de su proceso de campaña para lograr la presidencia del país, Danilo Medina fue el primero de los aspirantes en participar en el primer diálogo del ciclo de encuentros con candidatos presidenciales sobre: “Reforma y Modernización del Estado, Retos de la Administración Pública y Fortalecimiento Institucional”.

En el encuentro celebrado en septiembre de 2011, Medina expuso a  miembros de Participación Ciudadana, Ministerio de Administración Pública, gremios empresariales e integrantes de la sociedad civil, que su gestión se sustentaría en cuatro pilares: fortalecimiento institucional, cumplimiento de leyes, mejoría de la función pública y lucha contra la corrupción.

En torno al primer pilar, aseguró que “fortalecer las instituciones es hacerlas transparentes y estimular la honestidad de los  servidores públicos, es crear un robusto sistema de consecuencias en la administración pública que se extienda a toda la sociedad¸ que estimule el cumplimiento del deber, la creatividad y la innovación y castigue a quiénes delincan”.

Medina señaló sobre el cumplimiento de leyes que impulsaría “activamente” la implementación de la Ley de Función Pública y que de esta forma las organizaciones gubernamentales utilicen el Sistema de Administración de Servidores Públicos, el cual permite al Estado «un fuerte y directo monitoreo de la capacidad y la calidad de los Servidores Públicos y control de la nómina pública”.

En torno a la corrupción, el candidato presidencial peledeísta en ese entonces,  advirtió que enfrentaría la corrupción administrativa es por tratarse de un “mal” que bloquea los proyectos de políticas sociales dirigidas a enfrentar los niveles de pobreza y desigualdad.

Después de dos períodos consecutivos de gobierno que inició con determinadas promesas para contrarrestar el flagelo, se hace necesario valorar si en esta tarea Danilo Medina tuvo tiempo suficiente para corregir lo que estaba mal, continuar lo que estaba bien y hacer lo que nunca se había hecho en materia de lucha contra la corrupción.