El presidente se queja de las críticas a su gestión

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El presidente Abinader finalizó su discurso de rendición de cuentas con una curiosa observación: “En ocasiones me dicen que muchas de las críticas y opiniones que fluyen en los medios de comunicación son interesadas y que obedecen a estrategias de algunos opositores para tratar de restar méritos a nuestras ejecutorias, y  que, por tanto, no debemos prestarles atención.”

Curiosa… porque debe ser la primera vez que un presidente de la República se queja en tan solemne escenario (elegantemente, eso sí) de que los medios de comunicación critiquen su gestión. Y más curiosa aun, teniendo en cuenta que la mayoría de los medios le han sido obviamente favorables.

Quizá se refiera a las críticas que se elevan desde las redes sociales con las que este gobierno tiene una relación de amor-odio digna de ser estudiada más allá de los consejos de sus asesores y de las presiones, a menudo groseras por obvias, de algunos. Las redes no se dominan ni pagando: o se censuran como en cualquier dictadura que se respete o se convive con ellas como manda la democracia. Pero no hay manera de capitanearlas, esa es una aspiración inútil por la propia naturaleza del ecosistema. (Ya deberían saberlo…)  

El periodismo es crítica. A veces favorable, a veces desfavorable. No siempre bienintencionada, es cierto. Pero obligada incluso cuando se apoya al gobernante de turno. Lo otro son relaciones públicas y/o propaganda, algo que el ciudadano detecta a la legua. 

“Para el poder” -decía un periodista parlamentario muy experimentado-, “cualquier halago es débil y cualquier crítica es injusta”. 

¿Y la oposición? ¿Cuál? ¡Ningún gobierno ha tenido una oposición tan débil y deslavazada!