Cada cual analiza el discurso según sus intereses

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En otro tiempo, la rendición de cuentas de un gobernante ante la Asamblea Nacional era esperada con ansias por un sector de la población y los hacedores de opinión pública, con la intención de pasar por un tamiz el balance de las ejecutorias de la administración de turno o de los inquilinos que habitaban la casa de gobierno, en ese año al que le tocaba evaluar sus logros y retos. 

Muchos eran los anuncios que creaban expectativas frente a lo que se iba a valorar; pero fundamentalmente se fijaba la atención en las medidas que se iban a anunciar en beneficio de la población. 

Ahora la situación frente a estos discursos ha cambiado mucho y la mirada se divide entre los partidarios del partido gobernante y los opositores, cada uno con objetivos diametralmente diferentes. 

Los primeros preparan su artillería para defender con uñas y dientes los logros de su gestión. Mientras, en el lado contrario se colocan los que buscan “pescar en río revuelto”, que con una lupa detectan las debilidades del discurso presidencial para sacarle capital político. Y como todo es según el color del cristal con que se mira, un tema que siempre sale a flote es que la rendición de cuentas tiene tintes reeleccionistas.