Putin se equivocó en ordenar la guerra en Ucrania

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Rusia invadió a Ucrania, un error terrible cometido por el dirigente ruso Vladimir Putin, quien hasta hace poco se había distinguido por sus indudables capacidades como estratega. Sin estar de acuerdo con sus posiciones, siempre elogié al ex-agente de la extinta KGB, por el don sobrenatural de salirse con la suya.

La decisión de atacar militarmente a Ucrania, sin embargo, fue un desliz, a menos que Putin, más cerca del ajo que cualquiera de nosotros, esté viendo algo que por acá no vemos. El presidente ruso siempre supo que la OTAN, tras su fiasco en Afganistán, no enviaría un solo soldado a Ucrania, pero lo que se le escapó fue la reacción unificada para castigar su economía.

En ese aspecto, el acercamiento clásico de Putin al conflicto, mediante una guerra tradicional, le pasará una factura muy cara a Rusia, un país que no lleva ni medio siglo de disfrute de una economía de capital. Si sigue como va, Rusia ganará la guerra, de eso no hay duda alguna, pero será en el aspecto militar, porque en los terrenos económico y social las cosas serán diferentes.

Los rusos han simpatizado con Putin porque logró encausar el país hacia un modelo económico rentable, en el cual la mayoría de la población ha comenzado a experimentar las bondades de una economía abierta.

Ese acierto le ha dado una suerte de cheque en blanco al mandatario ruso, el cual, con su decisión de atacar Ucrania, está a la puerta de tener un tope. Los rusos ya se andan preguntando si vale la pena todo este esfuerzo, que le costará la vida a miles de compatriotas, incluyendo muchos que viven en Ucrania.

Putin, amante de la estrategia y la guerra tradicional, tendrá que enfrentar una ofensiva en el marco económico no vista en mucho tiempo, a tal punto que hasta Suiza, la meca de la neutralidad, decidió quebrar su filosofía y le dio la espalda a los magnates rusos, incluyendo al presidente.

Ojalá las negociaciones prosperen y esta desgracia se detenga. La guerra no es buena para nadie, apesta, da tristeza e indigna. Para la guerra existen pocas justificaciones, como la libertad, la dignidad o la soberanía nacional, ninguna aplica a Putin.