Cambia tu futuro financiero

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Lo que tenemos hoy es una consecuencia de nuestro comportamiento y nos predice el futuro. ¿Quieres seguir el mismo camino?

En las finanzas personales nuestro presente no ha llegado por casualidad ni suerte. Sino como resultado de una suma de decisiones tomadas basadas sobre nuestros dogmas financieros. Lo que es lo mismo, nuestro comportamiento nos ha traído donde estamos. 

Algunos creen que la suerte está echada y que el destino está escrito. Si piensas así te deseo suerte y te recomiendo que no sigas leyendo. Si crees que puedes influenciar en tu porvenir con tus decisiones, entonces bienvenida sea tu lectura… te deseo éxitos en la construcción del lugar donde quieres vivir, lo que hoy se llama futuro. 

En cada momento tenemos tres etapas financieras. La que pasó, la que estamos viendo y la que viviremos.

Pasado financiero. No podemos cambiarlo, es la noticia. Para algunos buena, para otros no tanto. ¿De qué me sirve? De todo. Si seguimos haciendo lo mismo solo aumentaremos lo que tenemos. Deudas, nada o patrimonio. ¿Quieres aumentarlo igual? Sigue haciendo lo mismo. Y aquí la buena noticia; si no quieres seguir en la misma dirección, tienes el pasado para saber cómo no se hace. Hemos construido dogmas financieros, cambiarlos depende de saber cuáles no nos han funcionado como quisiéramos. Si vivimos con ansiedad financiera es porque nuestro futuro no lo sentimos en nuestro control. Quizá no hemos puesto caso a cómo gastamos, o a prepararnos para ganar más. Algunos le echan la culpa a la suerte, mientras otros aprenden cómo ganar más. El pasado no sirve para predecir el futuro, pero nos enseña lo que ha funcionado y lo que no. 

Presente financiero. Tampoco podemos cambiarlo, es otra noticia buena o mala. Lo importante es saber cuál es nuestro presente. Algunos no saben su balance, no tienen una lista de sus activos y pasivos. Pudiendo tener un número real que le pinte su realidad financiera. ¿Tengo una vivienda, pero debo el 80%? Solo me pertenece el 20%. Si le quito otras deudas a mi patrimonio: ¿Cómo queda Para tomar las mejores decisiones sobre mis finanzas debo saber dónde estoy parado. Así podré atacar las deudas improductivas, o aumentar mis inversiones… lo que sea necesario dependiendo de mi realidad real, ese es mi punto de partida a partir de hoy.

Futuro financieroEste sí podemos cambiarlo. No está escrito, lo trazaremos con cada decisión financiera tomada de aquí en adelante… ¿puedo seguir pensando que el dinero está hecho o que el ahorro no sirve para nada Esos dogmas no me llevarán a un mejor futuro. Sabiendo dónde estoy sé en qué dirección debo tomar mis decisiones inmediatas. Y como conozco mis dogmas que me trajeron a donde estoy, puedo decidir si seguirlos o cambiarlos. Pero, ¿adónde quiero ir? Es hora de divisar ese futuro para poder trazar la ruta que me llevará directamente a él. No podemos llegar al mejor lugar con el menor esfuerzo posible si no sabemos adónde queremos ir. Piensa en tu futuro y haz un plan para alcanzarlo. Con detalles… muchos detalles. 

Como vemos, las decisiones que tomaremos nos llevarán a donde iremos, dejárselo a la suerte no es una opción si queremos un mejor futuro.