Debe intervenirse el canódromo

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El incidente con el Defensor del Pueblo y su personal en el Canódromo podría ser el inicio del fin de las malas prácticas en ese lugar, si es que así lo quieren las autoridades.

  Pablo Ulloa asegura que allí hay mucha corrupción y malas prácticas, denuncias que no hay que poner en duda y que deben ser el telón de fondo de la mala reacción del personal del canódromo.

  Es hora de que el Ministerio Público intervenga esas operaciones y ponga fin a lo que, a todas luces, se ha convertido en un antro, donde se violentan los derechos básicos de los ciudadanos.

  No se debe tratar el tema con paños tibios, no porque le hayan caído a golpes al personal del Defensor del Pueblo, lo que de por sí es objetable, sino porque los cuentos de horror del canódromo tienen años y años, y nadie parece dispuesto a hacer algo al respecto para ponerles fin.

  Se ha planteado la posibilidad de entregar su operación a manos privadas. Esa podría ser una solución, pero hay que tener en cuenta que si no se erradica el mal de fondo, el cambio podría ser sólo cosmético.

   El pueblo pide a gritos que se acabe con esos abusos, le toca al Gobierno poner fin a ellos de una vez y por todas, no queda otra.